A pesar de haber sido uno de los miembros más beneficiados por la Unión Europea desde su anexión, Irlanda ha sido el único país en someter a referéndum la aprobación del Tratado de Lisboa y rechazarlo.
La consulta, que se realizó el 12 de junio de 2008, dio como resultado un 53.4% de rechazo frente a un 46.6% de aprobación. Autoridades de la UE atribuyeron la pérdida a la poca información distribuida en el país y una explicación vaga de sus implicaciones.
El primer ministro irlandés, Brian Cowen, explicó que su país se mostraba preocupado por algunos temas en los cuales la UE podría tener una mayor libertad de decisión, y sobre los que su población no estaba interesada en ceder. Así, Dublín solicitó una serie de garantías en puntos muy precisos del Tratado como el derecho a la vida, la neutralidad militar, los derechos sociales y la autonomía fiscal.
Un año después de los comicios, Europa concedió estas garantías a Irlanda, que de inmediato convocó una nueva consulta, que se realizará el 2 de octubre de 2009. Para que esto fuera posible, el Consejo Europeo acordó con los otros 26 miembros tres garantías legales exigidas por Dublín, y que no afectan las ratificaciones realizadas por sus países al Tratado.
Las garantías de la UE para Irlanda son: