El que fuera secretario general del PP y vicepresidente del Gobierno en la época de Aznar, Francisco Álvarez Cascos, alzó la voz el día que Mariano Rajoy nombró a Soraya Sáenz de Santamaría portavoz del partido en el Congreso en sustitución de Ángel Acebes. Y lo hizo para recriminar al líder del PP que se equivocaba nombrando a los “más afines” y “sacrificando a personas de más peso y mejor preparadas”. “Los noviciados se hacen en la bancada y no en los puestos de responsabilidad”, llegó a decir en una clara alusión a Sáenz de Santamaría.
De las 2.124 enmiendas realizadas a las tres ponencias (Política, Estatutos y Económica) que se habrían de debatir en el cónclave de Valencia, la presentada por Cascos tenía un especial interés por mostrarse en desacuerdo sobre la definición del PP como un partido de centro, reformista y liberal. Posteriormente, el propio Cascos precisó que no cuestionaba la vocación centrista del partido, pero que la definición ideológica le parecía imprecisa y prefería volver a los textos “que nos mantuvieron unidos y sin fisuras durante 18 años”.